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Pragmática Sociocultural / Sociocultural Pragmatics

Revista Internacional sobre Lingüística del Español / An International Journal of Spanish Linguistics

Ed. by Bernal, Maria / Bravo, Diana

Open Access
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ISSN
2194-8313
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Hacia Una Tipología De Las Fórmulas De Saludo En La Historia Del Español

Towards a Typology of Greeting Formulas in the History of Spanish

Andrzej ZielińskiORCID iD: https://orcid.org/0000-0001-8609-0761
Published Online: 2019-10-15 | DOI: https://doi.org/10.1515/soprag-2019-0014

Resumen

El objetivo del presente artículo es analizar en la historia del español dos tipos de fórmulas de saludo, entendidas como unidades discursivas propias del acto de habla expresivo que sirven para abrir el canal comunicativo de las relaciones sociales.

A través de la búsqueda sistemática en textos del CORDE de hasta finales del siglo XIX, intentaremos hallar (i) los factores sociopragmáticos que desempeñan el papel más importante en cada tipo de saludo, (ii) el origen paradigmático de cada fórmula, (iii) su distribución sociocultural y las preferencias discursivas e informativas, y (iv) su nivel de predominio en determinadas épocas.

Abstract

The aim of this paper is to analyse in the history of Spanish two types of greeting formulas, defined as discursive units of the expressive speech act that serve to open the communicative channel of social relations.

Based on Brown and Levinson’s politeness theory (1987) and through a systematic search in the CORDE corpus of texts reaching until the end of the nineteenth century, we will try to find (i) the socio-pragmatic factors that play the most important role in each type of greeting; (ii) the paradigmatic origin of each formula, (iii) their sociocultural distribution and the informative and discursive preferences, and (iv) their level of predominance at certain periods of time.

Palabras clave: pragmaticalización; fórmula de saludo; imagen social; cortesía verbal

Keywords: pragmaticalization; greeting formula; social image; politeness

1 Introducción 1

Analizar diacrónicamente las fórmulas de saludo (a continuación, FFSS) resulta una ardua tarea, ya que, al ser elementos propios de la lengua oral, suelen omitirse en las obras antiguas. Da la sensación de que los autores prescinden de expresiones cotidianas –repletas de los factores socioculturales– que no requieren ser plasmadas en el texto, 2 quizá porque, al carecer de contenido proposicional (Searle y Vanderveken, 1985: 216), están fijadas por convención social, lo que, en palabras de Wierzbicka (2003: 246), sería: “I say this because I know I should say something like this” [la cursiva es nuestra]. No obstante, en la literatura medieval y clásica abundan los testimonios de este acto de habla cortés con el verbo delocutivo saludar (Romera-Navarro, 1930: 218) (ejemplos 1a–d), prueba de que en épocas pretéritas este rito era muy importante, incluso en situaciones límite como los duelos (ejemplo 1e).

(1)
  1. Otro dia mannana saludo Laban a sos fijos e a sus fijas e bendixolos e tornos a su casa (Almerich, La fazienda de Ultra Mar, ca. 1200)

  2. Thideo fue andando entre las conpannas del palaçio fasta que llego antel rey & saludo a muy alta uoz al Rey. & a sus cauallero (Alfonso X, General Estoria II, 1285)

  3. Commo vio a tristan saludo lo muy cortes mente (Anónimo, Cuento de don Tristán de Leon, ca. 1313)

  4. Ansí quando fueron cerca, el Archiduque se vino a encontrar con los legados, y los saludó con palabras llenas de amor y cortesía (Anónimo, Relación de la entrada de doña Margarita de Austria, 1599)

  5. Qui omme matare depues que saludado lo ouiere. si fuere alcanzado: muera por ello. et si no: peche. CC. et. XVJ. maravedis. et este saludamiento sea hata. I. anno (Anónimo, Fuero de Brihuega, ca. 1242)

Afortunadamente, aunque el conjunto de formas que hemos hallado de aquellas épocas resulta extremadamente restringido, podemos contribuir a forjar una imagen –al menos, parcial– de las costumbres que servían para entablar la conversación y que disponían de expresión lingüística. Aunque por el momento se puedan considerar cabos sueltos, los datos obtenidos proporcionan un panorama mucho más complejo de lo que imaginamos de las FFSS, como recalca acertadamente Guevara (ejemplo 2), el moralista renacentista por excelencia:

(2)

Unos dicen “Dios mantenga”; otros dicen “manténgaos Dios”; otros, “enhorabuena estéis”, y otros, “enhorabuena vais”; otros, “Dios os guarde”; otros, “Dios sea con vos”; otros, “quedaos a Dios”; otros, “vais con Dios”; otros, “Dios os guíe”; otros, “el ángel os acompañe”; otros, “a buenas noches”; otros, “con vuestra merced”; otros, “guarde os Dios”; otros, “a Dios, señores”; otros, “a Dios, paredes”, y aún otros dicen ¿“hao quién está acá?” Todas estas maneras de saludar se usan solamente entre los aldeanos y plebeyos y no entre los cortesanos y hombres polidos, porque si por malos de sus pecados dixese uno a otro en la corte “Dios mantenga” o “Dios os guarde”, le lastimarían en la honrra y le darían una grita. El estilo de la Corte es decirse unos a otros “beso las manos de vuestra merced”, otros dicen “beso los pies a vuestra Señoría”, otros dicen “yo soy siervo y esclavo perpetuo de vuestra casa”. Lo que en este caso siento es que debía ser el que esto inventó algún hombre vano y liviano, y aun mal cortesano; porque decir uno que besará las manos a otro es mucha torpedad, y decir que le besa los pies es gran suçiedad (Guevara, Epístolas familiares, 1521–1543).

Del pasaje de Guevara se deduce que el abanico de fórmulas de saludo en la lengua antigua era mucho más variado que el que conocemos en español actual. En el sistema ahora utilizado se distinguen dos parámetros: el formal (buenos días – buenas tardes – buenas noches) y el informal (hola) (Moreno Fernández, 1986: 244–46, RAE y ASALE, 2009: § 32.6). El primero se rige por el factor de la hora de la comida en el español peninsular y canario desde la segunda mitad del siglo XX y por el de la hora solar en el español americano (Nowikow, 2006: 188; RAE y ASALE, 2009: § 32.6; Zieliński, 2018: 109), de ahí que, en su propuesta de lingüística etológica, Nowikow (2006: 181–82) ponga de manifiesto que las FFSS son fruto de varias causas de tipo sociocultural que pueden cambiar de una época a otra, de modo que cabe suponer que la polidimensionalidad que presentan las FFSS de antaño se debe a un panorama social enormemente complejo, regido por el capital económico, en términos de Bourdieu (1984: 3–4), especialmente a partir del siglo XV (Fernández Álvarez, 1970: 123–26; 1989: 178–86; Maravall, 1979: 179), llegando a distinguirse hasta siete clases sociales dentro del estamento alto en el siglo XVII (Domínguez Ortiz, 2012: 50–51). El capital económico va de la mano de los capitales simbólicos (atributos) y sociales (privilegios), de suerte que la clase alta requiere ser tratada –incluso lingüísticamente– de modo diferente a las demás, en consonancia con la teoría de Labov (2001: 503) de que la lengua es una conducta social cuya exteriorización lingüística no comprende tan solo el sistema pronominal deferencial (ejemplo 3a), sino también las FFSS (3b).

(3)
  1. El secretario Antonio de Eraso llamo de vos a Gutierre Lopez, estando en el Consejo (Real) y por esto se acuchillaron (Hurtado de Mendoza, Carta al Cardenal Espinosa, 1579, citado en Obediente Sosa 2010: 88).

  2. DOÑA JUANA ¡Hola! ¿Qué es eso?

CARAMANCHEL Oye, hidalgo; eso de hola, al que a la cola como contera le siga;y a las doce sólo diga: *“Olla, olla”, y no “hola, hola”.

DOÑA JUANA Yo que hola agora os llamo, daros esotro podré. CARAMANCHEL Perdóneme, pues, usté. (Tirso de Molina, Don Gil de las calzas verdes, 1615).

Con objeto de profundizar en este tema, merece la pena sistematizar el funcionamiento de las FFSS en la historia del español. Para ello, aplicando la teoría de Brown y Levinson (1987) al listado de las fórmulas encontradas por Romera-Navarro (1930), intentaremos hallar en textos escritos de hasta finales del siglo XIX a través del manejo de los datos proporcionados por el CORDE (i) los factores sociopragmáticos caracterizadores de cada tipo, (ii) el origen paradigmático de cada expresión, (iii) su distribución sociocultural y, siempre que sea posible, la preferencia discursiva, y (iv) su predominio en determinadas épocas.

Hemos seleccionado ese lapso temporal para sistematizar el empleo de las FFSS en la historia del español hasta la época de la progresiva desaparición de las estructuras sociales del Antiguo Régimen 3 en suelo español, cuando tienen lugar la promulgación de la Constitución de Cádiz en 1812, las guerras carlistas y la industrialización del país. Precisamente, en el siglo XIX comienza a destacar el factor de solidaridad en las relaciones sociales, de acuerdo con el planteamiento tradicional de Brown y Gilman (1960: 280). Como es de suponer, este hecho repercute en el sistema de las FFSS, dado que es entonces cuando las fórmulas españolas actuales, tanto las formales buenos días- buenas tardes- buenas noches como la informal hola, van desbancando a las otras (Faya Cerqueiro y Vila Carneiro, 2013; Zieliński en prensa b).

Este artículo, además de la presente introducción (§1) y de las conclusiones expuestas al final (§4), se divide en dos partes: en la primera presentamos las características de las FFSS (§2) y en la segunda analizamos los dos tipos principales (§3).

2 Características de las fórmulas de saludo

Por FFSS se entienden las unidades discursivas –en principio, de carácter universal (Duranti, 2008)– propias del acto de habla expresivo (Searle, 1979: 15–16). Aunque sirven para abrir el canal comunicativo de las relaciones sociales, que “aborrecen el vacío” (Goffman, 1979: 85), 4 dependen de la “naturaleza cualitativa y cuantitativa” de las mismas (Moreno Fernández, 1986: 246); esto es, cuanto más tiempo haya pasado entre un encuentro y otro, y cuanto más elevado sea el grado de relación, más rituales de acceso (access ceremony) se emplearán (Goffman, 1979: 85). Por ello, como mero recurso de acceso, las FFSS se fijan más en el lapso temporal ya transcurrido –a diferencia de las fórmulas de despedida, que se centran en el tiempo transcurrido entre el encuentro actual y algún reencuentro en el futuro, como ilustran las fórmulas hasta la vista, a más ver, etc. (Zieliński, en prensa a)–. Constituyen un buen ejemplo las preguntas sobre el bienestar del destinatario (4a), en su función estrictamente fática, a menudo reinterpretadas como FFSS tras su decoloración semántica (semantic bleaching) (Sweetser, 1988) (4b). No olvidemos que las FFSS suelen constituir pares que marcan los turnos de habla (Schegloff y Sacks, 1973) (4c).

(4)
  1. quando Galuan lo vio, conociolo por el escudo, que era deuisado […] e Galaz llego, dixo: “Dios os salue, don Galuan; ¿e cómo os va? (Anónimo, La demanda del Sancto Grial, ca. 1470).

  2. mas esto fue a muy gran afan e lançarote deçendio e abraçolo e dixole amigo como vos va dixo el señor e quien sodes vos señor dixo el yo so lançarote vuestro cormano (Anónimo, Traducción de Lanzarote del Lago, ca. 1414).

  3. Alfredo. (Entrando por el foro.) - Buenos días, señor marqués.

    Marqués. - Señor conde, muy buenos días (Valera, Amor puesto a prueba, 1903).

Su empleo está determinado por factores de naturaleza sociopragmática –de modo similar a la categoría de honoríficos (Baran, 2017: 8–9)– y se enclava en los indicios de contextualización de Gumperz (1982: 132), de lo que dan fe las acertadas observaciones de Torquemada (ejemplo 5a) y de Guevara (5b).

(5)
  1. Por menosprecio dezimos a uno: “En hora buena vays”, “vengáis en buena ora”, “guárdeos Dios”; y si no es a nuestros criados o a personas tan vaxas y humildes que no tienen cuenta con ello, no osaríamos dezirlo, siendo tanto mejor y más provechoso que lo que dezimos a otros, quanto podrá entender qualquiera que bien quisiere considerarlo (Torquemada, Coloquios satírico, 1553).

  2. Los que después de haber oído misa y cuando recen las avemarías, a la campana de alzar, o a cualquiera, al entrar en la iglesia, se hace señal, en acabando las oraciones, * dicen: “Beso las manos de vuesa merced”, aunque se suponga se den rendimiento de gracias, habiendo de dar la cabeza de ellos los buenos días o noches, los condenamos por hermanos, y los [mandamos] que abjuren de la que siempre traerán consigo, siendo señalados con su necedad, pues en más estiman un “beso las manos” falso y mentiroso (que ni se las besarían aunque los viesen obispos, y más las de algunos, que las traen llenas de sarna o lepra, y otros con uñas [caireladas], * que ponen asco mirarlas), que no el "Dios os dé buenas noches“ o ”buenos días". Y lo mismo les mandamos a los que responden con esta salva, cuando estornuda alguno, pudiéndole decir “Dios os dé salud” (Góngora, Premática del Tiempo, ca. 1613).

Estos elementos lingüísticos morfosintácticamente complejos, que abarcan interjecciones (hola), expresiones apelativas compuestas (buenos días) o enunciados completos (beso los pies de vuestra excelencia), cumplen los requisitos de las fórmulas por (i) su restricción distribucional, ya que su empleo se ciñe al margen izquierdo de las expresiones típicas de la interacción, ocupando la primera posición en el turno (hola, ¿qué hay?), de ahí el carácter anómalo del orden inverso (#¿qué hay?, ¡hola!), y (ii) la restricción formal (Corrigan, Moravcik, Ouaki y Wheatley, 2009: XIII–XIV). Eso quiere decir que en el proceso de su pragmaticalización, entendido como gramaticalización de las funciones discursivas (Diewald, 2011: 384), a medida que incrementan su carga pragmática, van deshaciéndose de su significado composicional originario y se convierten en unidades discursivas rutinarias, ubicadas al inicio del canal comunicativo. Al desprenderse del contenido proposicional originario, las FFSS quedan condicionadas por cuestiones socioculturales –como las partes del día, la hora de comida, etc. (Haverkate, 1994: 89; Nowikow, 2006: 188)–, marcadamente fluctuantes porque están sujetas a las modas y otros factores sociohistóricos de las distintas épocas. 5 Constituyen buena prueba de ello dos sistemas totalmente opuestos: el tripartito del español (buenos días, buenas tardes y buenas noches, distribuidos funcionalmente según las partes del día o la hora de comida) y el del latín, formado, en principio, por un solo elemento, SALVE, que, excepto empleos restringidos al ámbito religioso en español (ejemplo 6) (Gómez Ortín, 2008), fue sustituido por una serie de fórmulas rutinarias no solo en las lenguas románicas, sino también en las germánicas (inglés Good morning ‘buenos días’, alemán Guten Morgen ‘buenos días’, etc.) y en las eslavas (polaco dzień dobry ‘buenos días’, checo dobrý den ‘buenos días’, etc.).

(6)

non nos deve doler nin lengua nin garganta // que non digamos todos “Salve Regina Sancta” (Berceo, Milagros de Nuestra Señora, ca. 1246).

Vistas las semejanzas formales de las lenguas SAE (Standard Average European) (Haspelmath, 2001: 1493–1495; Heine y Kuteva, 2006: 14–18), cabe suponer que todas derivan de un mismo patrón sociocultural, extendido geográficamente en un determinado momento, de acuerdo con el interesante planteamiento de Fehling (1980) en su estudio sobre la difusión cultural de la sintaxis.

Una vez implantadas, las FFSS vuelven a organizarse dentro de cada comunidad lingüística según determinados parámetros socioculturales, como ilustran los actuales sistemas tripartitos italiano (buon giorno– buon pomeriggio– buona sera) y español (buenos días– buenas tardes– buenas noches). Aunque se caractericen por el mismo componente pragmático, su funcionamiento difiere claramente según el contexto situacional-temporal (Lenarduzzi, 1991: 194–96).

3 Tipología

Tanto de los fragmentos de los autores moralizantes áureos, incluidos en las páginas anteriores, como del estudio de Romera-Navarro (1930) se deduce la coexistencia de dos grandes tipos de saludos a lo largo del Antiguo Régimen, que parecen funcionar de modo semejante al sistema de honoríficos pronominales medievales (Hammermüller, 2010: 514–19) en el sentido de que, por una parte, son fórmulas que a lo largo del medioevo codifican los lazos de cercanía o de solidaridad (ejemplo 7a) (§3.1) y, por otra, los de distanciamiento (7b) (§3.2). No obstante, como veremos, la clasificación no es excluyente, ya que las fórmulas del segundo grupo pueden llegar a expresar, especialmente en el español áureo, valores de solidaridad entre el grupo social más pudiente (7c), procedimiento similar al que observaron Moreno (2002: 32–39) para el empleo de vuestra merced o Zieliński (2017: 72–74) para las fórmulas nominales con el sufijo –ísimo (7d).

(7)
  1. La una le dixo: Dios vos dé salud, señor cavallero; si sois tan esforçado como fermoso, mucho bien vos fizo Dios (Rodríguez de Montalvo, Amadís de Gaula, ca. 1482).

  2. Illustre Señor, beso las manos de V. m. Noel Baresson (Dantisco, Galateo español, 1593).

  3. Bolvióle a dezir su padre: “corre, dile a tu tío que le beso las manos (Covarrubias y Guevara, Vejamen al padre maestro fray Esteban de los Ríos, 1628).

  4. E sea serenissimo rey, nuestro muy caro y muy amado hermano (Anónimo, Fernando e Isabel al rey de Nápoles, 1482).

Con todo, nuestra bipartición 6 –lejos de ser ideal– se debe a que entre estos dos grupos hay una clara dicotomía morfopragmática, que va de la mano de la sociopragmática. El primer grupo se relaciona con el acto de habla desiderativo (ejemplo 8a), mientras que el segundo lo hace con el acto de habla asertivo, mediante el cual el emisor codifica prototípicamente su inferioridad con respecto al destinatario (8b). Por consiguiente, el primero se inscribe satisfactoriamente en el procedimiento de la cortesía positiva, frente al segundo, que, en su empleo prototípico, lo hace en el de la cortesía negativa.

(8)
  1. Mucho fueron ledos cuando ansí los vieron pensando de saber algo por ellos y, como llegaron, saludáronlos mesuradamente.- Amigos -dixo don Duardos-, Dios vos guarde (Anónimo, Primaleón, 1512).

  2. Yo Pero Martines Calviello alcayd del Alcazar de Lorca por mio sennor el Rey et Adelantado del Regno de Murcia por don Ferrando fijo de Don Johan vos beso las manos…(Anónimo, Credencial de un mensajero enviado al Rey de Aragón por el Adelantado de Murcia, 1340).

Es necesario observar cómo se desenvuelven estos tipos en la estructura argumentativa. En el primer grupo se focaliza, ante todo, el destinatario del saludo, que desempeña el papel de beneficiario del acto desiderativo, mientras que la presencia del emisor queda relegada al segundo plano –de hecho, está omitido– porque en su actividad de imagen (face-work) el emisor se centra en beneficiar al destinatario y en buscar elementos cultural y socialmente comunes, de ahí la paráfrasis de Kerbrat-Orechioni (2004: 44): “te deseo el bien”. En cambio, en el segundo grupo es el emisor, como sujeto agentivo, quien con su actividad de imagen manipula los capitales simbólico y social (§1), minimizándolos –con tal de negociar la relación social entre los participantes (Laver, 1981: 292)–, de ahí la lectura de inferioridad, mientras que el destinatario del saludo –como dativo de interés (8b) o como genitivo posesivo (9a)– no tiene importancia discursiva. Se exceptúan los empleos solidarios o igualitarios del segundo grupo, registrados a partir del siglo XVI y propios exclusivamente del sociolecto alto, en los que, al parecer, la estructura argumentativa se ve interferida por ambos tipos (9b), con la presencia del emisor y del destinatario enmascarados sintácticamente en el papel de sujeto agentivo y de destinatario, respectivamente.

(9)
  1. Muy ilustre señor: Alonso de Córdoba, vecino desta ciudad de Santiago, beso las manos de vuestra señoría (Anónimo, Información de los méritos y servicios de Alonso de Córdoba, 1549).

  2. Al señor Diego de Sançores le digo que yo le beso las manos y que le suplico que no me olvida (Anónimo, Proceso de Pedro de Ocharte, 1572-1574, México).

Excluimos del análisis dos interjecciones apelativas: hola y hao, de origen incierto, 7 ya que, como destacan Faya Cerqueiro y Vila Carneiro (2013: 886), hasta bien entrado el siglo XIX sirven, ante todo, para llamar la atención de los referentes, especialmente los de clase social baja (ejemplos 10a–d). Hasta su pragmaticalización no cumplen prototípicamente la función de saludo porque poseen valor expresivo, pero carecen de la restricción de distribución caracterizadora de las FFSS (recuérdese que estas se ubican obligatoriamente al inicio de la interacción).

(10)
  1. ¿Cómo me querés llamar: hao, hao, oys oys, escuchá escuchá! (Anónimo, La corónica de Adramón, ca. 1492).

  2. De llamar: Ola, hao, hola, ahao, ze, zeze, que digo?, a quien digo?, a tio, a señor (Correas, Arte de la lengua española castellana, 1625).

  3. Cuando alguno tiraba, daba voces diciendo: “¡Guarda, hao!, ¡guarda, hao!, todos me la deben, dé donde diere” (Alemán, Segunda parte de la vida de Guzmán de Alfarache. Atalaya de la vida humana, 1604).

  4. Alguazil ¡Ola, hao, digo, entended que no nos entienda ninguno! (Miranda, Comedia Pródiga, 1554).

Hola y hao pueden aparecer en cualquier posición sintáctica y son compatibles con las FFSS, como, por ejemplo, ¡Hola, buenos días!

3.1 Fórmulas de solidaridad

Este grupo abarca, por lo general, fórmulas que se enclavan en los procedimientos lingüísticos propios de la cortesía positiva (Brown y Levinson, 1987: 107–27) o la cortesía de solidaridad (Haverkate, 1998: 46). Al enunciarlas, el emisor refuerza su imagen positiva y, al mismo tiempo, resalta su afiliación al mismo grupo social (Bravo, 1999: 31), como testimonian los actos de habla desiderativos en los que se encuadra la mayoría de las FFSS de este grupo: Dios vos salve (ejempo 11a), Salud vos dé Dios (11b), Buenos días (os dé Dios), en las que el elemento común –y, al mismo tiempo, distintivo– es lo religioso dentro de la sociedad española medieval (11c). Nótese que las expresiones de este tipo –aunque estén enunciadas en el marco comunicativo hic et nunc– codifican, en principio, deseos de salvación (11a), de salud (11b) o, simplemente, de que pase un buen día (11d), que se prolongan desde el momento de enunciación hacia el futuro, de ahí su “sentido mágico”, como sostiene Ortega y Gasset (1921/1983: 221). Son, por tanto, actos complacientes con la imagen social (face flattering acts) (Kerbrat-Orecchioni, 2004: 43–45), en cuya lectura se inscriben satisfactoriamente dos máximas de Leech (1983: 132–39): la de generosidad y la de simpatía. Se exceptúa la FS bienvenido/a (11e), que focaliza tan solo el marco comunicativo presente. Se trata del mecanismo del calco léxico y, en concreto, del calco aproximado (ing. loan creation) –en términos de Weinreich (1963: 50–1)– del germánico 8 que operó sobre el latín medieval (11f) (cf. ing. welcome de wilcuman la (Grzega, 2008: 169), alem. Willkommen, ambas formadas por wille ‘desear’ y kommen ‘venir’ (Pfeifer, 2005: s.v. wille)). 9 En este sentido, como demuestra Barra Jover (2010: 64), las innovaciones lingüísticas del latín medieval constituyen una fuente importante de préstamos en los romances. A juzgar por la primera documentación de finales del siglo XIII, su implantación en español se produce por interferencia ultrapirenaica (11g) y cae en suelo abonando por el concepto que se basa en la metáfora de la vida como camino (UNA VIDA ES UN VIAJE) (Santos Domínguez y Espinosa Elorza, 1996: 39) en el que dos viajeros se cruzan por casualidad o a propósito. Constituye buena prueba de ello la fórmula exhortativa ve tu vía, que Cruz Volio (2017: 106–7) califica de saludo. Hemos hallado casos en los que funciona como clara despedida (11h).

(11)
  1. E así se bolvió ante el Rey e salvolo como si lo no conosciese e díxole dos veces:- Dios vos salve, señor cavallero, e os dé buena fin en vuestro pensar, ca me paresce que no sois muy alegre (Anónimo, El baladro del sabio Merlín con sus profecías, ca. 1400-1498).

  2. La una le dixo: Dios vos dé salud, señor cavallero; si sois tan esforçado como fermoso, mucho bien vos fizo Dios (Rodríguez de Montalvo, Amadís de Gaula, ca. 1482).

  3. fablan muy a espaçio: “¡Loado sea Jesuchristo! Dios vos salve, hermano! ¡Pas sea conbusco! ¡Nuestro Señor vos conserve! ¡Deo graçias! (Martínez de Toledo, Corbacho, 1438).

  4. dixo cauallero: Dios vos de buenos dias (Anónimo, Cuento de don Tristán de Leonís, ca. 1313).

  5. - Vos seáis bien venido -dije yo-, amigo Carias; mas ¿por qué os pasáis ansí tan de largo por esta alegre nueva, como si fuera alguna mala ventura que me hubiérades de decir? Contadme, os suplico, cómo murió, porque temo no sea según costumbre natural, y haya escapado de la muerte que tan bien tenía merescida (Mena, Traducción de la Historia etiópica de los amores de Teágenes y Cariclea de Heliodoro, 1587).

  6. Gratus mihi est multum aduentus tuus, et bene uenisti. (Beda Venerabilis, Historia ecclesiastica gentis Anglorum, 4, 9, 4, s. VIII, BREPOLIS).

  7. Por cierto, dueña -dixo la Reina-, mucho me plaze & seáis mucho bien venida. Yo fablaré luego con el Rey sobre esto y faré que vos dé lugar do fagáis el hospital a servicio de Dios (Anónimo, Libro del caballero Zifar, ca. 1300-1305).

  8. Dixo lieua varon & ve tu via fuye con el njnyo & con marja (Anónimo, Libre del tres reys d’Orient, ca. 1230-1260).

Las FFSS de este grupo tienen el origen paradigmático en una variante de la fórmula SALVE, poco frecuente en el latín clásico a juzgar por los datos extraídos de BREPOLIS: SALVETO (ejemplo 12a), expresión de carácter impersonal en imperativo de futuro, cuya lectura se encuadra en el mismo acto de habla desiderativo con el que el emisor desea buena salud al destinatario (Poccetti, 2010: 125). Su suerte paradigmática, tal vez reforzada por la influencia de la FS griega Χαίρετε ‘deseos de alegría’ (Lidell y Scott, 1843: s.v. χαίρω), se encuentra estrechamente ligada al latín cristiano (12b), en el que la interjección SALUTEM, propia del acto de habla expresivo y obligatoriamente utilizada con referencia a Dios, se vuelve semántica y pragmáticamente ambigua (Lanham, 1975/2004: 24–25): como acto de habla expresivo únicamente codifica el saludo, pero como acto de habla desiderativo puede focalizar deseos de buena salud o de salvación (Zieliński, en prensa b). A juzgar por los resultados románicos, la última interpretación triunfa porque el cristianismo propugna una actitud de humildad y generosidad (Dihle, 1952).

(12)
  1. o bone uir, Salueto (Plautus, Persa, 788, BREPOLIS).

  2. Reverentissimo et in Christo karissimo fratri Lullo episcopo Bregouuinus servus servorum Dei perpetuam in Christi nomine salutem (Bonifatius, Epistolae, 1, 117, 11, s. VIII, BREPOLIS).

La primera documentación de este grupo de las FFSS en suelo español lleva siempre a pasajes dialogados que tienden a representar la oralidad –independientemente del grado de implicación del autor o del copista (Zumthor, 2001)– con su típico carácter dinámico e interaccional (ejemplos 13a–b). Su origen discursivo debe verse, por tanto, ligado a la innovación lingüística por expresividad y afectividad (Koch y Oesterreicher, 1985: 14–15; Jacob y Kabatek, 2001: IX–XI), propia del registro oral, que mejor reproduzca las actividades de imagen (work face) pertinentes. El carácter estrictamente oral de las mismas queda codificado en los géneros propios de la distancia comunicativa, como el historiográfico, donde las FFSS analizadas suelen localizarse en fragmentos de discurso indirecto (13c).

(13)

  1. E cuando el día fue bien claro, el rey se levantó e vínose luego a Tristán, e díxole:- Señor cavallero, Dios vos dé buena ventura. E Tristán le tornó las saludes apuestamente e con buena gracia (Anónimo, Tristán de Leonís, 1501).

  2. Decido es Minaya, a San Pero va rogar, / cuando acabó la oración a las dueñas se va tornar: / Omíllom', doña Ximena, Dios vos curie de mal (Anónimo, Cantar de Mío Cid, ca. 1140).

  3. Quando el Çid llegoal Rey besol la mano Et el Rey Reçebio lmuy bien & dixo que fuesse bien venido (Alfonso X, Estoria de España, II, 1270-1284).

Resulta sumamente interesante que, pese a su carácter oracional, las FFSS mantienen tanto la restricción distribucional como la formal, rasgos propios de las fórmulas (Corrigan et al., 2009: XIII–XIV). En la estructura argumentativa en la que se desenvuelven, la presencia del beneficiario del acto de habla desiderativo se vuelve obligatoria (vos, os, te, etc.). No obstante, según las necesidades comunicativas del emisor, pueden (i) modificar el orden de constituyentes previamente establecido, con el sujeto Dios en posición preverbal (ejemplo 14a) o posverbal (14c) y (ii) recalcar el foco informativo en el tipo de deseo (14b). Para fomentar su imagen positiva, el emisor puede (iii) agregar otros deseos (salut e bienandança) (14c) o emplear varios cuantificadores de carácter intensificador (14d).

(14)
  1. La una le dixo: Dios vos dé salud, señor cavallero; si sois tan esforçado como fermoso, mucho bien vos fizo Dios (Rodríguez de Montalvo, Amadís de Gaula, ca. 1482).

  2. BETISEO Salud os dé Dios

.PATRISPANO Hermano y señor, ansí haga a vos.¿Y sois español? (Torres Naharro, Diálogo del Nascimiento, ca. 1505-1517).

  1. E de uos Dios salut e bienandança (Anónimo, Los libros de los Macabeos, ca. 1260).

  2. Todos. ¡Comerciantes del Rastro, muy buenos días! (Cruz, El rastro por la mañana, 1770).

Dentro de este grupo incluimos Dios vos guarde (15a), con la variante arcaica Dios vos curie de mal (15b) (Romera-Navarro, 1930: 218), documentada únicamente en el Cantar de Mío Cid, a juzgar por la búsqueda en CORDE. Si bien su empleo en los textos medievales parece limitado, en los textos del español áureo se incrementa su frecuencia y se convierte en un auténtico rival de la FS buenos días, truncada en el siglo XV por elipsis a partir de Dios vos dé buenos días (15d), con un uso en plural que no se conocía antes (15c), posiblemente por razones de intensificación de los valores expresivos y enfáticos del saludo (Zieliński, en prensa). 10

(15)
  1. - Amigos -dixo don Duardos-, Dios vos guarde. Mucho somos ledos de fallaros aquí porque nosotros somos cavalleros estrangeros y por una ventura estraña somos aquí venidos y no sabemos qué tierra es ésta (Anónimo, Primaleón, 1512).

  2. Mio Cid a sus fijas ívalas abraçar / besándolas a amas tornós' de sonrisar: / ¡Venides, mis fijas, Dios vos curie de mal! (Anónimo, Cantar de Mío Cid, ca. 1140).

  3. cuando llegó Avengalvón, dont a ojo lo ha / sonrisándose de la boca ívalo a abraçar/ en el ombro lo saluda, ca tal es su usaje:/ - ¡Tan buen día convusco, Minaya Álbar Fáñez! (Anónimo, Cantar de mio Cid, ca. 1140).

  4. dixo cauallero: Dios vos de buenos dias (Anónimo, Cuento de don Tristán de Leonís, ca. 1313).

También caben en este conjunto las FFSS anteriormente mencionadas Dios vos dé salud (16a) o Dios vos dé buena ventura (16b), propias del género caballeresco, así como Dios vos salve, documentada desde el Cid (16c), de escaso empleo pero, no obstante, admitidas en un amplio espectro social: la hallamos tanto en boca del Campeador con respecto a sus futuros yernos, los infantes de Carrión (16c), como en boca de varias personas de procedencia social baja (16d–e).

(16)
  1. Florestán se fue adelante a las donzellas y saludólas muy cortés, como aquel que era mesurado y bien criado. La una le dixo: Dios vos dé salud, señor cavallero (Rodríguez de Montalvo, Amadís de Gaula, 1482-1492).

  2. Y un día como él anduviese por la tierra así cavalgando, encontró con un escudero que venía cavallero en una hacanea a muy gran priesa. Y Alberto le dixo que fuesse bien venido. Y el escudero le dixo:- Señor, Dios vos dé buena ventura. (Molina, Libro del esforzado caballero Arderique, 1517).

  3. ¡Dios vos salve, yernos, ifantes de Carrión! (Anónimo, Cantar de Mio Cid, ca. 1140).

  4. Dixo el pintor: “¡Dios vos salve, padre! ¿Cómo vos va con Dios?” (Martínez de Toledo, Corbacho, 1438).

  5. Vino mi leal vieja, alegre, plazentera / ante del “¡Dios vos salve!”, dixo la mensajera (Ruiz, Libro de buen amor, ca. 1330-1334).

De todas formas, la FS más frecuente es bienvenido, de acuerdo con la opinión de Romera-Navarro (1930: 220). Aunque como FS medieval se caracteriza formalmente por falta de fusión de los dos elementos constituyentes (el adverbio y el participio siempre aparecen separados), funciona claramente como saludo desde la primera documentación (17a–b).

(17)
  1. Quando el Çid llegoal Rey besol la mano Et el Rey Reçebio lmuy bien & dixo que fuesse bien venido (Alfonso X, Estoria de España, II, 1270-1284).

  2. - ¡Hay, Amigo! -dixo ella-, vos seáis bien venido. Dezidme por la fe que devéis a Dios, ¿cómo le va a mi amigo, el infante Roboán? (Anónimo, Libro del cavallero Zifar, 1300 – 1305).

Todas las FFSS de este grupo coinciden en un rasgo: hasta finales de la Edad Media codifican la simetría de las relaciones sociales sin tener en cuenta el oficio ejercido (18a), la edad (18b) o el sexo (18c). Constituye una excepción el pasaje (11a), en el que la expresión Dios vos salve va dirigida intencionalmente al rey por el protagonista, quien finge no reconocerlo, como prueba el empleo de como si que codifica grosso modo una valoración subjetiva por parte del emisor (RAE y ASALE, 2009: §45.10g).

(18)
  1. Y encomendóse a Dios y embraçó su escudo y sacó su espada y entró por la cueva y no andovo mucho cuando oyó al mercader venir tras él dando bozes […].

¡Ay, señor -dixo el mercader-, Dios vos guarde de mal, que yo creo que tal cavallero como vos no lo hay en el mundo! (Anónimo, Primaleón, 1512).

  • b.

    Mio Cid don Rodrigo sonrisando salió:- ¡Dios vos salve, yernos, ifantes de Carrión! En braços tenedes mis fijas, tan blancas commo el sol (Anónimo, Cantar de Mío Cid, ca. 1140).

  • c.

    A los mançebos saluó, / su coraçón les mostró:/- “Dios vos salve, jóvenes, / semejádesme buenos omnes (Anónimo, Vida de Santa María Egipcíaca, ca. 1215).

La suerte de estas expresiones está estrechamente ligada a la del pronombre vos, obligatorio en este grupo de FFSS, de modo que, al extenderse su uso a las capas sociales más bajas a partir del siglo XV, su empleo pierde la “exclusividad” y el prestigio que lo caracterizaba desde el principio (Ly, 1981). 11 En consecuencia, estas FFSS van descendiendo en la escala social y se vuelven características del sociolecto bajo (ejemplo 19a). De hecho, en las obras teatrales del siglo XVII están puestas en boca de los sirvientes (19b–c) cuando se dirigen a personas de su mismo estrato social. Se excluye el subsistema de buenos días, sometido a elipsis (19d) justo en el momento de los cambios en el empleo del tratamiento vos (19e).

(19)
  1. Todas estas maneras de saludar se usan solamente entre los aldeanos y plebeyos y no entre los cortesanos y hombres polidos, porque si por malos de sus pecados dixese uno a otro en la corte “Dios mantenga” o “Dios os guarde”, le lastimarían en la honrra y le darían una grita (Guevara, Epístolas familiares, 1521 – 1543).

  2. RAMIRO: Señora mía, beso las manos a vuesa merced.

VIOLANTE: Dios os guarde, Ramiro, huelgo mucho de veros con buena disposición.

RAMIRO: Lo mesmo puedo yo decir, aunque en el rostro muestra vuesa merced ir descontenta (Velásquez de Velasco, El celoso, 1602).

  • c.

    PÁRMENO. Señora, Dios salve tu graciosa presencia.

AREÚSA. Gentilhombre, buena sea tu venida (Rojas, La Celestina, 1499-1502).

  • d.

    Eclipsi es defecto de alguna palabra necessaria para hinchir la sentencia: como diziendo buenos dias falta el verbo que alli se puede entender & suplir: el cual es aiais o vos de dios (Nebrija, Gramática castellana, 1492).

  • e.

    Estando en esto, subió Bárbara con los estudiantes a donde estava don Quixote y Sancho, diziendo:- Muy buenos días tenga la flor de los cavalleros; ¿cómo le ha ydo a v. m. esta noche? (Fernández de Avellaneda, Don Quijote de la Mancha, 1614).

  • f.

    Buenos días, Pero Díaz. -Más kisiera mis blankillas ke todos sus buenos días (Correas, Vocabulario de refranes y frases proverbiales, 1627).

Aunque en el sociolecto de la clase social alta prevalece la moda en los rituales de saludo más ceremoniosos, propia del segundo tipo (§3.2), la paulatina consolidación de buenos días en español va viento en popa en los Siglos de Oro (Zieliński, en prensa b), como testimonia Covarrubias (1611/2006 s.v. saludar) cuando define saludarse como ‘darse los buenos días los unos a los otros’.

3.2 Fórmulas de distanciamiento

A diferencia del primer grupo, las FFSS de este son propias de la cortesía negativa (Brown y Levinson, 1987: 107–27) o cortesía de distanciamiento (Haverkate, 1998: 46). Con ellas el emisor pretende suavizar la libertad de actuar del destinatario, situado prototípicamente por encima de él en la escala social. Para atenuar el posible impacto que puede producir el encuentro 12 o la interacción verbal con alguien que tiene menos poder, en su actividad de imagen el emisor opta por minimizar su capital simbólico y su capital social (§1), como ilustra el ejemplo de (20), en el que la FS omíllome, puesta en boca de Minaya, va dirigida a doña Ximena, esposa del Campeador. Con el fin de marcar la distancia social que les separa, Minaya opta por el acto de sumisión o de mansedumbre 13 con una expresión que alude claramente a la postura física de inclinación. Por lo general, es el acto de habla asertivo el que codifica la postura de inclinación física del emisor, que constituye el origen paradigmático de las FFSS de este grupo, como lo atestiguan las fórmulas me encomiendo en vuestra gracia (20b), vos beso las manos (20c) y besovos los pies e las manos (20d), que aluden a los gestos paralingüísticos –con una carga simbólica de suma importancia en la sociedad occidental medieval (Díaz-Corralejo, 2004: 10–24)– de los que provienen.

(20)
a.Decido es Minaya, a San Pero va rogar, / cuando acabó la oración a las dueñas se va tornar: / Omíllom', doña Ximena, Dios vos curie de mal (Anónimo, Cantar de Mío Cid, ca. 1140).
b.yo dona Vetaça vuestra cormana fija de la infanta de grecia beso vuestras manos e me encomiendo en vuestra gracia e en nuestra merçet (Anónimo, De Doña Vataça al Rey de Aragón, sobre la paz entre Castilla y Aragón, 1303).
c.Yo Pero Martines Calviello alcayd del Alcazar de Lorca por mio sennor el Rey et Adelantado del Regno de Murcia por don Ferrando fijo de Don Johan vos beso las manos…(Anónimo, Credencial de un mensajero enviado al Rey de Aragón por el Adelantado de Murcia, 1340).
d.yo, el vuestro leal provado, / beso los pies e las manos a vos, / luz de castellanos, / de virtudes muy dotado (Villasandino, Poesías, 1379-a.1425).

Nótese que en todas las FFSS el sujeto sintáctico, normalmente implícito, encubre el “yo” sumiso y los predicados seleccionados aluden a la postura de inclinación ante el destinatario, siempre más poderoso. Por ello resulta muy representativa la elección del predicado besar las manos, inexistente como ritual de apoyo en la cultura romana, 14 que muestra gran relevancia a partir del cristianismo (Penn, 2013). En Du Cange, 1678/1883–1887: s.v. osculus manuum) se describe como “in signum honoris et venerationis”, que evoca la encomendación mediante la cual el vasallo rinde homenaje a su nuevo señor feudal (Huizinga, 1905/2005: 65–69).

En su estructura argumentativa el sujeto agentivo, que desempeña un papel esencial, se somete voluntariamente al acto de sumisión. En cambio, el papel de beneficiario, situado prototípicamente en la escala social por encima del emisor, queda relegado al segundo plano como dativo de interés o como genitivo posesivo, de ahí que el complemento con de sea el segundo recurso más frecuente en obras medievales.

Su origen debe relacionarse con el cristianismo, que impone la actitud de humildad en las expresiones deferenciales, según indica Dihle (1952: 171). En las cartas escritas por los cristianos ya se documentan algunas expresiones, semánticamente ambiguas, 15 que aludían a la humildad y servían para llamar la atención del destinatario como captatio benevolentiae (Lanham, 1975/2004: 66–67). No obstante, hasta la imposición del feudalismo, durante la dinastía carolingia, los ritos –incluso los lingüísticos– no se vuelven interactivos (Althoff, 2003: 62–64). De aquella época hallamos pasajes que atestiguan como saludo este rito de subordinación, sobre todo en el ámbito eclesiástico (21).

(21)
  1. Tunc pontifex elevans se dat manum dexteram duobus presbiteris et illi, osculatis manibus ipsius, procedunt cum ipso substentantes eum, precedentibus antes eos diaconis septem (Anónimo, Ordo processionis ad ecclesiam siue missam secundum Romanos, 15, 211, s. IX, BREPOLIS).

  2. Donec accipiant, osculantur manus dantis, et in promissionibus humiliant uocem suam, et in tempore redditionis postulabit tempus, et loquetur uerba tedii et murmurationum, et tempus causabitur (Ratherius Veronensis, Praeloquia 1, 26, s. X, BREPOLIS).

Aunque las FFSS de distanciamiento se registran desde los primeros textos del español (22a), no es hasta finales del XV cuando su empleo empieza a proliferar (en ese momento la sociedad española se inclina por los gustos ceremoniosos) con otro valor, que analizaremos más adelante. Durante la Edad Media, estas FFSS se caracterizan por una escasa documentación y por su escasa distribución en comparación con las expresiones propias del primer grupo (§3.1), hecho sumamente interesante porque, como bien se sabe, la desigualdad social es uno de los pilares principales del feudalismo.

En este grupo se incluye la FS omillóm, documentada ya en Cid (22a) en boca de Álvar Fáñez, quien se dirige a doña Ximena, esposa del Campeador, bajo cuyo mando ejerce de lugarteniente. Dos siglos más tarde la encontramos por última vez en un pasaje satírico del Libro de Buen Amor (22b). Puede que sea una casualidad, pero los únicos ejemplos hallados en nuestra investigación presentan siempre un destinatario noble y femenino.

(22)
  1. Decido es Minaya, a San Pero va rogar, / cuando acabó la oración a las dueñas se va tornar: / Omíllom’, doña Ximena, Dios vos curie de mal (Anónimo, Cantar de Mío Cid, ca. 1140).

  2. Señora Doña Venus, muger de Don Amor / noble dueña, omíllome yo, vuestro servidor (Arcipreste de Hita, Libro del Buen Amor, 1330 – 1343).

Otra FS es me encomiendo en vuestra merced, cuyo empleo predomina particularmente en el género diplomático del latín medieval, que gira en torno a la carta, donde aparece obligatoriamente en la parte denominada salutatio (23a–b), donde se marca la posición del emisor y la del destinatario (Camargo, 1991: 22). Este es su origen discursivo, a juzgar por la primera documentación en el epistolario del papa Gregorio Magno (23c).

(23)
  1. Sennor Don Johan. Yo Alfonso Dias de Toledo chanceller del infant don Enrique me encomiendo en vuestra gracia. Fago vos saber que don Enrique vuestro tio, fue muy mal doliente despues que se partio de vos […] (Anónimo, Carta del canciller del infante Don Enrique a Don Juan Manuel, 1301).

  2. Al muy alto et poderoso sennor don Jaimes por la gracia de Dios rrey de Aragon, de Valençia, de Corçega, de Sardenna et conde de Barçilona et de la santa eglesia de Roma sennalero, almirante et capitan general. Yo infanta donna Costança uuestra fija et muger de Don Johan fijo del infante Don Manuel beso uuestras manos et me encomiendo en la vuestra gracia et en la vuestra merçed como a padre et a sennor para quien querria mucha vida et mucha salud (Anónimo, Carta de Doña Constanza, mujer de Don Juan Manuel, a su padre, mostrando deseos de verlo, 1320).

  3. Vir autem gloriosus castus praeco laudum uestrarum in romanis partibus exsistit, quem uestrae excellentiae paterna dilectione commendo (Gregorius Magnus, Registrum epistularum, 3, 51, 26, s. VII, BREPOLIS).

Su notable éxito, en comparación con otras FFSS de la misma índole, se debe a dos claras estrategias pragmáticas que garantizan su empleo. Por una parte, implica la lectura de sumisión del emisor, propia de este tipo de expresiones y, por otra, la estructura argumentativa subyacente se ve enriquecida por la máxima de generosidad de Leech (1983: 133–134), con la que el emisor pretende no solo codificar la superioridad social del destinatario, sino también fomentar la imagen de este en consonancia con las cualidades (equivalentes a capitales simbólicos) asociadas con el estamento noble, como la hospitalidad, la generosidad, la lealtad o la piedad (Maravall, 1983: 259–263). Podemos ilustrarlo con el fragmento de (23b), en el que la infanta Doña Constanza saluda a su padre, don Johan, rey de Aragón, con la FS enriquecida con la vuestra gracia et en la vuestra merçed, sintagmas con los que pretende resaltar la reverencia hacia su padre. A partir del siglo XIV, tal vez por influencia oriental, la salutatio del género diplomático se refuerza con otras FFSS, como beso las manos y beso los pies (24), que triunfarán a partir de la centuria siguiente tras desbancar a otras del mismo grupo.

(24)

Al muy alto sennor Rey de Aragon por Donna Guillelma Desprats.Sennor yo donna Gilelma Desprats beso vuestros pies e vuestras manos e me encomiendo en vuestra merçed (Anónimo, Carta dee Doña Guillerma Desprats a Jaime II, comunicándole los rumores pesimistas que corrían en la Corte, 1318).

La primera documentación de beso vuestras manos nos lleva al Cid, obra en la que funciona como fórmula de despedida al rey (25a–b). Nótese que en ambos casos el Campeador indica al monarca su intención de ausentarse (irme quiero pora Valencia) y con la fórmula beso vuestras manos codifica no solo el respeto sino también la fidelidad a su señor feudal antes de partir. Un siglo después la hallamos en la prosa historiográfica alfonsí (25c) con el mismo matiz respetuoso (es el conde Fernán González quien besa la mano del rey), pero el rito descrito se lleva a cabo al inicio del encuentro (entró, besó la mano al rey y le habló).

(25)

  1. ¡Merced vos pido, rey, por amor del Criador! / Cuando todas estas nuevas assí puestas son, / beso vuestras manos con vuestra gracia, señor, / e irme quiero pora Valencia, con afán la gané yo. (Anónimo, Cantar de Mio Cid, ca. 1140).

  2. - ¡Ya, rey don Alfonso, señor tan ondrado! / D'estas vistas que oviemos, de mí tomedes algo: / tráyovos treinta palafrés, éstos bien adobados,e treinta cavallos corredores, éstos bien ensellados; / tomad aquesto e beso vuestras manos.- (Anónimo, Cantar de Mio Cid, ca.1140).

  3. . Et assi como entro al Rey beso le la mano. & dixol.Sennor. mandadero so del Conde Fernand Gonçalez (Alfonso X, Estoria de Espanna, II, 1270-1284).

Sin embargo, no es hasta el siglo XIV cuando empieza a registrarse como mera FS, especialmente en las cartas del don Juan Manuel destinadas a la corte aragonesa, como refuerzo de otras fórmulas centrales (26a–c). En esa misma centuria logra ocupar un lugar destacado (26d), si bien puede seguir formando parte de otras FFSS más complejas para codificar la reverencia, sobre todo en la salutatio (26e) o en dedicatorias (26f) con las que los autores expresan su profunda gratitud por el mecenazgo conseguido.

(26)

  1. Sennor yo vuestro fray Gil beso vuestras manos e comiendome en vuestra gracia e en vuestra merced. Sennor sabed que el arcidiagno e el comendador e yo legamos a Carrion XIX dias andados de janero […] (Anónimo, Fray Gil expresa en la carta lo que debía tratar en Castilla, 1302).

  2. Al muyt alto seynor don Jayme por la gracia de dios rey d’Aragon… yo fray Sancho de las Caynas de la orden de los frayres predicadores del convento de Huesca beso vuestras manos humilment et comiendo me en la vuestra gracia (Anónimo, Documento, 1305).

  3. Al muy alto sennor Rey de Aragon por Donna Guillelma Desprats.Sennor yo donna Gilelma Desprats beso vuestros pies e vuestras manos e me encomiendo en vuestra merçet a qui me dexe Dios servir siempre […] (Anónimo, De Doña Guillerma Desprats a Jaime II, comunicándole los rumores pesimistas que corrían en la Corte, 1318).

  4. Padre sennor, yo inffanta donna Maria, vuestra ffija, ffreyra del monesterio de Sixena, beso vuestros pies e vuestras manos (Anónimo, Documento, 1326).

  5. Muy Sancto Padre… beso vuestros pies etc. (Anónimo, Fernando al papa, notificándole la muerte de su sobrino, Felipe de Aragón, 1488).

  6. Al muy alto y muy poderoso prínçipe y muy humano señor don Juan el Segundo, por aspiraçión de la divinal graçia muy digno rey de los reinos de Castilla y de León etcétera. Vuestro muy umill y natural siervo, Juan de Mena, las rodillas en tierra, beso vuestras manos y me recomiendo en vuestra alteza y señoría (Juan de Mena, Homero romanzado, 1442).

Es relevante señalar que su origen como FS nos lleva directa o indirectamente a la corte aragonesa, lo que obliga a suponer que su implantación en castellano se debe a una interferencia semántico-pragmática oriental. 16

Independientemente de ello, de los pasajes anteriores se deduce que la FS en cuestión alude siempre al destinatario, ubicado socialmente por encima del emisor, con el cual está en alguna relación de dependencia (hija-padre, vasallo-señor, monarca-papa, etc.). Asimismo, obsérvese que todas las FFSS de este tipo disponen de la misma estructura argumentativa: focalizan al emisor sumiso en el papel de sujeto oracional, mientras que el papel de destinario queda relegado a una función secundaria (vuestras manos, vuestros pies).

Ahora bien, implantada la moda por la ceremonia a la que se inclina la sociedad renacentista (Líbano Zumalacárregui, 1991: 116; Hernández Alonso, 1996: 97), estas FFSS ofrecen otra variante, propia únicamente del sociolecto alto, que, a juzgar por los datos obtenidos en nuestra investigación, coexiste durante siglos con la primera (27a) y se va acomodando –tal vez por influencia italiana (27b)– en la estructura argumentativa, propia del primer tipo de las FFSS (§3.1), de tal manera que, al lado del emisor, que desempeña el papel sintáctico del sujeto agentivo, el destinatario recobra relevancia discursiva y sintácticamente asume el papel del dativo (27c), topicalizado al inicio de la oración (al señor Verdugo beso las manos o a mi señora beso las manos) (27c–d).

(27)
  1. Nuestro señor vuestra S. C. C. M. guarde y prospere bienaventuradamente con mucha paz e obidiençia del huniverso=deste Cuzco a 27 de hebrero 1539.De V. S. C. C. M. muy humilde criado y vasallo que los muy Reales pies y manos de VUESA MERCED beso (Pizarro, Carta al emperador en agradecimiento del marquesado, 1539).

  2. perchè fatto di prersenter chiamar colui, baciolli le mani dicendo grazie rendo a queste mani (Cavalca, Disciplina degli Spirituali, ca. 1342, OVI).

  3. Al señor mi primo Cristóval Flores escrivo, i breve, remitiendo a ésta; dalde parte de todo. Al maestro de Roa, pues es todavía villano quitalde la india Isabel, que de lo que la a tenido me a pesado. Al señor Verdugo beso las manos, i a todos esos señores i mis amigos (Ordás, Carta de Diego de Ordaz, dirigida a su sobrino Francisco Verdugo, 1529.

  4. Nuestro Señor guarde la magnífica persona de vuestra merced y estado acreciente como por vuestra merced es deseado y vuestros servidores desean. A mi señora dona Juana beso las manos (Caboto, Carta de Sebastián Caboto al secretario de Su Majestad, 1533).

Nos encontramos, pues, ante una clara estrategia de la cortesía positiva, mediante la cual el emisor pretende subrayar el carácter igualitario y solidario de los participantes del acto de habla, de ahí el aspecto volitivo, reivindicado por Moreno (2002: 32–38), que se desprende de los pasajes expuestos (27c–d), en los que el predicado besar las manos, presentado al final de la carta, codifica que el emisor envía saludos a sus familiares (a mi señora ‘esposa’) o a amigos, pertenecientes a la misma escala social. 17 Ese elemento volitivo es el que determina su triunfo en la época áurea, dada la abrumadora frecuencia que registra el CORDE hasta el siglo XVIII (a partir de esa centuria se observa un claro descenso). Su insólito incremento de empleo en el siglo XVI fue abiertamente criticado por Guevara, gran moralista de la época, como vimos en (2), para quien “decir uno que besará las manos a otro es mucha torpedad, y decir que le besa los pies es gran suçiedad”.

4 Conclusiones

Este estudio ha intentado poner de relieve la existencia y el devenir de dos tipos de FFSS en la historia del español. Por una parte, de las expresiones propias de la cortesía positiva, mediante las cuales el emisor intenta resaltar la solidaridad entre los participantes del acto de habla y, por otra, de las fórmulas propias de la cortesía negativa, que codifican la distancia pragmática ente ellos. A pesar de que ambas sirven como rituales de acceso (access ceremony) a las relaciones interpersonales, se distinguen por la diferencia morfopragmática impuesta por su diferente origen paradigmático. Así, las del primer grupo se acomodan al acto de habla desiderativo con el que el emisor destaca los lazos de solidaridad a través de un elemento cultural común; en su estructura argumentativa, el destinatario del saludo queda focalizado, mientras que el emisor carece de relevancia. En cambio, las del segundo grupo tienen que ver con el acto de habla asertivo, a través del cual el emisor codifica su inferioridad con respecto al destinatario; en consecuencia, el emisor queda realzado en el primer plano discursivo. De todas formas, el análisis de los datos ha demostrado que ambos grupos pueden interactuar, como muestra el empleo áureo de le beso las manos, propio del sociolecto más alto.

Esta investigación pone de manifiesto que, independientemente de su naturaleza, las FFSS son unidades discursivas desprovistas de contenido proposicional, de modo que, de acuerdo con Ortega y Gasset (1921/1983: 220), “no tienen etimología porque sean palabras, sino porque son usos”.

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Supplementary Material

The online version of this article offers supplementary material (https://doi.org/10.1515/soprag-2019-0014).

Footnotes

  • 1

    Queremos agradecer la cuidosa lectura y las pertinentes sugerencias de los dos informantes anónimos. Sin duda, han contribuido a corregir algunos puntos y a enriquecer el trabajo. 

  • 2

    Obsérvese que en la enseñanza de lenguas extranjeras tampoco se suele prestar mucha atención al componente sociocultural, de ahí que los estudiantes a menudo transfieran la expresión de la lengua materna a la lengua meta (Lenarduzzi, 1991; Duranti, 2008; Jaworski, 2009). 

  • 3

    Por Antiguo Régimen entendemos el sistema de gobierno caracterizado por el poder absoluto en manos del monarca y con una estructura social estamental (Maravall, 1979, Domínguez Ortiz, 2012). 

  • 4

    Este hecho, al parecer, deriva de los primates, que poseen un amplio abanico de rituales vocales o gestuales (Hurford, 2012: 377–378). 

  • 5

    Fritzsche (2009: 27–32) analiza la aparición del saludo oficial Heil Hitler (lit. ‘¡viva Hitler!’) en la Alemania nazi, su imposición sobre las otras fórmulas y su paulatina desaparición a partir de los años 40 del siglo XX, cuando la victoria en la guerra fue inclinándose hacia el lado de los aliados. 

  • 6

    Cruz Volio (2017) propone clasificar los saludos en tres grupos: (i) deseos de protección divina, (ii) deseos de bienestar y (iii) expresiones de respeto y sumisión. 

  • 7

    Corominas y Pascual (1980–1991/2001: s.v. hola) señalan una procedencia onomatopéyica, pero creemos que la semejanza formal observable en las lenguas europeas (ing. hello, al. hallo, etc.) apunta a un origen común, tal vez de procedencia marítima, como postula Pfeifer (2005: s.v. hallo). 

  • 8

    Sobre la importancia del fráncico en la Romania occidental véase Gamillscheg (1934). 

  • 9

    Nótese, sin embargo, que el étimo germánico se acomoda satisfactoriamente en el acto de habla propio de este grupo. 

  • 10

    La singularización de las fórmulas de saludo formales (buen día, buena tarde, buena noche) que se observa en el español de América (RAE y ASALE, 2009: § 32.6b) es posterior al periodo seleccionado. Data del siglo XX y se debe al hecho de delimitar el encuentro por parte del emisor. 

  • 11

    Todo indica que este proceso está motivado por los gustos de la clase social alta, que se vuelven más ceremoniosos (Lapesa, 1970: 146; Líbano Zumalacárregui, 1991: 116) debido a la exteriorización del concepto de la cortesía en los albores del Renacimiento, momento a partir del cual deja de asociarse con las cualidades cristianas (“cortesía es suma de todas las bondades” Anónimo, Libro del cavallero Çifar, 1300) y codifica comportamiento superfluo (Zieliński, 2017: 38–40). 

  • 12

    Sobre la violencia que tanto caracteriza la Edad Media remitimos a Fossier (2007: 225–230) y Manzano Moreno (2017: 325–28) o Le Goff (2017: 108 y ss.). 

  • 13

    Areiza Londoño y García Valencia (2004: 52–54) destacan la génesis del saludo – independientemente de su naturaleza – en el mismo acto de sumisión. 

  • 14

    Si damos crédito al comentario de Donato (i), los tres verbos que construían el campo léxico de besar en el latín clásico diferían por la función social que desempeñaban. Independientemente de ello, los romanos solían besarse o en la boca o en la frente (ii)

    • (i)

      Oscula officiorum sunt, basia pudicorum afectuum, suavia libidinum vel amorum (Donatus, Commentum Terentii: Hecyra, citado en Bastús i Carrera, 1828: s. v. besar).

    • (ii)

      Basia dimidio quod das mihi, Postumem labro, / laudo: licet demas hinc quoque dimidium (Martialis, Epigramas, 2, 10, BREPOLIS).

     

  • 15

    “The physical gesture of prostration itself blurs the distinction between greeting – it is a form of greeting-and message- «I come as a suplliant, to beg a favour»” (Lanham, 1975/2004: 66–67). 

  • 16

    Nuestra aseveración también se basa en que el feudalismo –con el que la FS beso las manos se asocia inherentemente– penetra la península ibérica por el este, reemplazando poco a poco a la behetría (Manzano Moreno 2017: 371–373). 

  • 17

    Resulta sumamente interesante observar el paralelismo sociopragmático con la FS polaca correspondiente całuję rączki ‘beso las manitas’ (Cybulski 2003: 77–8). 

About the article

Published Online: 2019-10-15

Published in Print: 2019-11-26


Citation Information: Pragmática Sociocultural / Sociocultural Pragmatics, Volume 7, Issue 2, Pages 155–181, ISSN (Online) 2194-8313, ISSN (Print) 2194-8305, DOI: https://doi.org/10.1515/soprag-2019-0014.

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© 2019 Zieliński, published by De Gruyter. This work is licensed under the Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 License. BY-NC-ND 4.0

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